La Lotería Nacional lanzó una licitación para explotar 5 salas de bingo por otros diez años a operadores privados, aunque a esta situación se oponen el gobierno porteño y el macrismo, ya que opinan que la ciudad debe administrarlos dentro de su autonomía.
La industria de los bingos genera unos 300 millones de pesos argentinos (unos 100 millones de dólares) al año. El único distrito donde Lotería Nacional obtiene ingresos de las salas de juego es justamente Buenos Aires, ciudad que actualmente obtiene el 6 % de lo recaudado en los bingos.
El negocio de los bingos porteños ha dado a lugar a una verdadera pelea política. Por un lado, Federico Pinedo, jefe de la bancada macrista, manifiesta que "no hay nada que sea menos federal que un bingo", mientras que Enrique Rodríguez, Ministro de Producción de la administración actual, señala que "la decisión de Lotería Nacional es imprudente y desprolija" y añadió que están analizando cómo van a actuar: "si no los habilita la Ciudad, no habrá bingos. Si tienen que cerrar, van a cerrar".
Los contratos de los actuales operadores de las salas de bingo se extendieron desde el año 1993 hasta el mes de septiembre del 2005. Una vez que se vencieron fueron prorrogados por dos años por parte de la Lotería Nacional, a pesar de que en el interín fue consagrada la autonomía porteña en cuanto a la explotación de los juegos de azar.